Cirugía maxilofacial: cuándo un problema dental necesita una visión más amplia
Actualizado: 7 sept
Hay molestias que comienzan en la boca, pero no pueden entenderse observando únicamente los dientes.
Una muela del juicio retenida puede involucrar hueso, encía y estructuras cercanas. Una mordida alterada puede estar relacionada con la posición de los maxilares. El dolor frente al oído puede originarse en la articulación, los músculos o diferentes condiciones que requieren diagnóstico diferencial.
La cirugía oral y maxilofacial estudia y trata problemas relacionados con los dientes, los maxilares, la mandíbula, los tejidos de la boca y distintas estructuras de la región facial.
La especialidad abarca procedimientos dentoalveolares, implantes, cirugía correctiva de los maxilares, reconstrucción y atención de diversas condiciones del complejo maxilofacial.
En DEX Clínica Dental, la atención maxilofacial se integra con radiología, tomografía 3D y valoración odontológica para construir una visión más completa del caso.
¿Qué problemas atiende la cirugía maxilofacial?
Muelas del juicio y dientes retenidos
Los terceros molares son los últimos dientes en desarrollarse. Algunas veces erupcionan correctamente; en otras, permanecen parcial o totalmente retenidos.
Un tercer molar retenido no debe extraerse únicamente por existir. Debe evaluarse su posición, síntomas, relación con otras estructuras y presencia o riesgo de patología. La AAOMS señala que la decisión de conservar o retirar una muela del juicio debe considerar distintos factores clínicos, y que ciertos dientes retenidos sin indicaciones de extracción pueden mantenerse bajo vigilancia.
Es recomendable solicitar una valoración cuando existe:
Dolor o inflamación en la zona posterior de la boca.
Infecciones recurrentes.
Dificultad para limpiar la zona.
Mal sabor o salida de material purulento.
Daño en dientes cercanos.
Hallazgos radiográficos que necesitan estudio.
Dificultad para abrir la boca.
DEX incluye dentro de su atención maxilofacial la valoración y extracción de terceros molares.
Alteraciones en el crecimiento de los maxilares
Cuando el maxilar superior y la mandíbula no guardan una relación adecuada, pueden presentarse problemas de mordida, función y proporción facial.
Entre las alteraciones posibles se encuentran:
Mandíbula posicionada hacia adelante.
Mandíbula con desarrollo insuficiente o posición posterior.
Desviación mandibular.
Asimetría facial.
Dificultad para cerrar los labios.
Problemas importantes de mordida.
Alteraciones funcionales relacionadas con el desarrollo óseo.
La cirugía ortognática busca reposicionar los maxilares en pacientes seleccionados para mejorar su relación funcional y facial. La AAOMS la describe como la corrección quirúrgica de anomalías de crecimiento de los maxilares y huesos faciales.
En DEX, estos casos pueden analizarse mediante planeación virtual y coordinación interdisciplinaria.
Trastornos de la articulación temporomandibular
La articulación temporomandibular permite abrir y cerrar la boca, masticar, hablar y realizar movimientos mandibulares.
Los trastornos temporomandibulares comprenden más de 30 condiciones que pueden afectar la articulación o los músculos que controlan el movimiento de la mandíbula.
Entre los síntomas que requieren valoración se encuentran:
Dolor en la mandíbula o músculos de la masticación.
Dolor que se extiende hacia la cara o el cuello.
Rigidez.
Limitación o bloqueo al abrir la boca.
Chasquidos acompañados de dolor.
Cambios en la manera en que encajan los dientes.
Es importante aclarar que un chasquido sin dolor puede ser frecuente y no necesariamente necesita tratamiento. Además, muchos trastornos temporomandibulares mejoran mediante medidas conservadoras. Los procedimientos que producen cambios permanentes o implican cirugía deben reservarse para casos con una indicación claramente establecida.
Implantes y reconstrucción
La cirugía maxilofacial también puede participar en la colocación de implantes, procedimientos de regeneración ósea y rehabilitaciones que requieren coordinación entre la fase quirúrgica y la restauradora.
El objetivo no es solamente colocar un implante, sino asegurar que su posición pueda responder al diseño de la futura corona o prótesis.
Traumatismos e infecciones
Golpes, fracturas, infecciones profundas o cambios repentinos en la mordida pueden involucrar estructuras maxilofaciales.
Ante un traumatismo importante, sangrado persistente, dificultad para respirar, fiebre, inflamación progresiva o imposibilidad para abrir o cerrar la boca, es necesario buscar atención profesional o de urgencias según la gravedad.
¿Cómo se diagnostica un problema maxilofacial?
Historia clínica
Se revisa cuándo comenzó el problema, cómo ha evolucionado, qué movimientos lo desencadenan, qué tratamientos se han realizado y si existen condiciones médicas relevantes.
Exploración clínica
Puede incluir la revisión de tejidos, dientes, mordida, músculos, articulaciones, movimientos mandibulares y simetría facial.
Radiografía panorámica
Proporciona una vista general de dientes, raíces, hueso y estructuras relacionadas.
Tomografía dental 3D
Puede utilizarse para estudiar dientes retenidos, hueso, lesiones, relaciones anatómicas o zonas quirúrgicas con mayor detalle.
Estudios complementarios
En determinados trastornos de la articulación pueden indicarse otros estudios. El NIDCR señala que el diagnóstico de los trastornos temporomandibulares puede requerir radiografías, tomografía o resonancia magnética, según lo que se necesite investigar.
Una visión coordinada evita tratar únicamente el síntoma
El dolor maxilofacial puede tener diversas causas.
Por ejemplo:
Un dolor cerca del oído no siempre es una infección de oído.
Un dolor dental no siempre proviene del diente donde se percibe.
Un chasquido mandibular no siempre requiere cirugía.
Una muela del juicio retenida no siempre debe extraerse inmediatamente.
Una alteración de mordida no siempre se resuelve únicamente con ortodoncia.
Por eso, antes de definir un tratamiento es necesario identificar qué estructura está involucrada y descartar otras causas.
En DEX, el acceso integrado a valoración odontológica, radiología, tomografía y distintas áreas clínicas permite estudiar el caso desde diferentes perspectivas dentro de una misma ruta diagnóstica.
¿Cuándo conviene solicitar una valoración?
Considera consultar cuando presentes:
Dolor mandibular recurrente.
Inflamación facial o dentro de la boca.
Infecciones alrededor de una muela del juicio.
Dificultad o bloqueo al abrir la boca.
Cambio repentino en la mordida.
Dolor al masticar.
Asimetría facial progresiva.
Dientes retenidos.
Lesiones en maxilares detectadas en una radiografía.
Necesidad de una cirugía de implantes compleja.
Antecedente de traumatismo facial.


